Otro día, otro dólar
Diario de Australia #1
Eso me dijo B al saludarlo antes de empezar a trabajar.
Bueno, B es australiano, lo que dijo fue Another day, another dollar. Su expresión era de una persona entregada a lo que tenga que hacer en el día y a la vez agotado de lo que había hecho el día anterior.
Me quedó resonando. Busqué la frase. Era obvia pero siempre las citas que perpetúan en el tiempo vienen de algún lugar, de alguna historia y esta no era la excepción.
'Another day, another dollar' began as a sailor's expression in the USA in the 19th century. It dates from the days when sailors were paid a dollar a day.
On long voyages each day was similar to the last and all that the seamen had to show for a day's work was one more dollar in their pocket.
The proverbial phrase 'another day, another dollar' is a weary resignation that the day to come will be one of tedious work, the only benefit being the small amount of payment at the end of it.
B hace limpieza de alfombras y jardinería. Es el prototipo australiano flaco, alto blanco y a la vez rojo de tanto sol. No le da más el cuerpo. El hombro le molesta cada vez que lo veo. Solo tiene 35 años.
No quiero ser una bajonera con esto. B puede ser solo un caso. Pero creo que no lo es. Lo comentan varios que trabajan en sectores más complicados que una agencia de limpieza. Las caras largas de los hombres en los warehouse o minas, en lo que lo único que hacen es depositar su cuerpo y fuerza en un mismo trabajo durante 12, 14, 16 horas durante ¿toda su vida?
La pregunta que me viene dando vueltas es ¿a costa de qué?
Todavía no estoy viendo esa cantidad de dólares de la que tanto se habla en redes sociales, 6000, 8000, 10000 dólares al mes. Mi sueldo es el promedio por hora y la cantidad de horas que trabajo van entre 20 a 35 horas según la semana.
Un electricista en un trabajo me lo dejó saber.
- ¿Cuánto te pagan por hora? - Me preguntó después de adivinar que era argentina por mi pañuelo en la cabeza porque según él las argentinas usábamos estas cosas.
- 28,45 - Le respondo, mirándolo de reojo, como cada vez que me pregunta un desconocido cuánto me pagan, porque es bien de argento no hablar de cuánto cobrás, y eso todavía lo tengo un poquito pegado.
Antes de contestar se ríe - Yo hago en un día lo que vos hacés en una semana. Me pagan 100 la hora.
Le dije que no se ría de mí, no pude contestarle mucho más que eso. Quedé flojita y recalculando. Es electricista, tiene una certificación.
Indagando un poco más, era un sudafricano esperando una residencia desde hacía 20 años y con ello la posibilidad de que venga su esposa a Australia a vivir. Su problema más grande era ese, que le den una visa familiar y una residencia a un sudafricano como él. - No nos quieren en Australia - me dijo.
Pero la plata sigue pesando para que Australia siga siendo el foco de muchos, como yo, que empiezo a ver cada vez más acertada la frase de mi compañero en busca de esos dólares, por ahora limpiando baños y cocinas, más adelante quién sabe.


